El II Certamen de Literatura Hiperbreve 'El Rioja y los 5 sentidos' ha constituido un éxito de participación: se han presentado 2.649 obras, cinco veces más que en la anterior edición, y han concurrido 765 autores, tres veces más que en 2008.
Además, el concurso ha trascendido claramente las fronteras de La Rioja: 271 autores procedían del extranjero (sobre todo, de países de América Latina), y entre los españoles ha habido dos veces más participantes madrileños que riojanos (92 frente a 43) y casi tantos concursantes barceloneses (41) y sevillanos (39) como autóctonos. De hecho, el ganador del certamen, Pedro Sanz Lallana, es de Hospitalet, y el segundo premiado, Jean Pierre Bravo, de Lima (Perú).
El relato ganador, titulado "Tacto", es el siguiente:
"Al tomar la copa, una gota de vino rodó hasta su blusa marcando una lágrima de color rubí a la altura de su pecho izquierdo. La seda rápidamente se tiñó de sangre. Instintivamente alargué mi mano tratando de evitar el daño, pero ella quedó expectante esperando la llegada del tacto, del suave tacto del vino".
Es de suponer que el jurado, compuesto por Bernardo Sánchez, Sergio Pérez y Carlos Velilla, ha querido reconocer ante todo las cualidades imaginativas del texto. Sin embargo, y sin ánimo de cuestionar su labor, en un certamen literario resultaría conveniente ser un poco más estricto con la precisión del lenguaje, aun cuando se trate de un concurso de dotación económica modesta, como este (700 euros para el ganador).
Una gota, ya sea de vino o de cualquier otro líquido, puede resbalar, deslizarse, caer y hasta correr, pero difícilmente "rodar", por más que se lo proponga. El verbo "marcar" no parece el más adecuado para designar la acción de dibujar o formar una mancha. El color rubí no equivale al color sangre. Y, en todo caso, una mancha de vino en una superficie blanca no puede alcanzar la intensidad de esta última, como saben bien quienes lo consumen con asiduidad sobre los manteles de los restaurantes.
Queda, eso sí, la evocación sensual de la seda, el vino, el seno y la mano que se aproxima.
En los últimos años, diversas entidades públicas y privadas riojanas han puesto en marcha concursos de creación en torno al vino que, sin duda, están cumpliendo su objetivo de llamar la atención sobre la riqueza cultural que representa este alimento milenario en nuestra región. Sería un éxito aún mayor que, además, alguno de ellos llegara a convertirse en un certamen de referencia en su ámbito. Una meta que tal vez no resulte tan difícil de alcanzar.





