El derecho a la protesta ha sido amenazado en México

Hoy, hace un año, la policía reprimió a 93 personas, la mayoría alumnas de la Escuela Normal Rural Mactumactzá, que salieron a las calles a defender su derecho a la educación.

Los estudiantes se reunieron en una cabina de peaje en el municipio de Ciaba de Corso en Ciabas. Estado con mayor índice de pobreza En México, para brindar información a los volantes sobre su solicitud simple: Los exámenes de ingreso a la escuela deben realizarse de manera presencial, no en línea, ya que muchos de los que desean estudiar allí viven en áreas remotas, con poco o ningún acceso. Internet o computadora.

La respuesta de la policía a su pedido fue represiva y desigual. Según varios testimonios recogidos por Amnistía Internacional, los estudiantes protestaron pacíficamente sin perturbar el tráfico ni causar daños a bienes públicos oa terceros.

Según las denuncias penales presentadas por varios manifestantes, policías estatales les tiraron del cabello, los agarraron por el cuello, los golpearon en la cabeza, la espalda y el abdomen y les dieron patadas en las costillas. Se quitaron algunas de las máscaras con su permiso y con fuerza indebida, e insultaron a muchos usando lenguaje racista, racista y misógino. Las llamaron «perras», «putas» y «putas» por atreverse a protestar, y dijeron que no tenían derecho a leer y «ojalá aprendan una lección». Cuando un grupo de estudiantes se refugió en el autobús, los policías derribaron la puerta y arrojaron bombas lacrimógenas al interior, nuevamente usando fuerza ilegal y excesiva.

© Escuela Ordinaria Rural Mactumactzá

En total, detuvieron a 93 estudiantes: 19 hombres y 74 mujeres; Así como dos adolescentes más que no son estudiantes. Muchas prisioneras amenazaron con ser torturadas por la policía y desnudadas por la fuerza y ​​sometidas a otras formas de violencia sexual. Después de que un manifestante la subiera a un vehículo, un policía le acercó la cara al bote de basura, le metió la mano entre las piernas y le tocó los genitales. Otros dijeron que las mujeres policías les tocaron las nalgas, los senos y los genitales.

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Los guardias sometieron a algunos prisioneros a tortura psicológica. En referencia a la infame desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Ayotzinapa en 2014, les dijeron que “ahora serán 95 en lugar de 43”. La mención de una de las peores atrocidades en la historia moderna de México fue emocionante.

© Escuela Ordinaria Rural Mactumactzá

«Simplemente vino a nuestro conocimiento entonces. Nos tomamos de la mano y me dijeron: ‘No me quiero morir, tengo toda la vida por delante’, dijo a Amnistía Internacional un estudiante que pidió el anonimato por razones de seguridad.

La educación es un derecho humano básico. En comunidades remotas y marginadas, escuelas como Mactumactzá y Ayotzinapa son baluartes para crear agentes de cambio positivo. Son las principales fuentes de movimiento social y sustento, donde las alternativas suelen ser la migración forzada, el crimen organizado o el trabajo peligroso.

© Escuela Ordinaria Rural Mactumactzá

Los estudiantes de Mactumatzá a menudo luchan para que los estudiantes mayores asistan a la escuela o para que se les garantice asistencia financiera para cubrir sus comidas y cubrir el costo del transporte y los útiles educativos. Exigir que los exámenes de ingreso no sean exclusivamente en línea es parte de su lucha permanente por acceder a condiciones educativas dignas.

El derecho a la lucha pacífica está bajo ataque no solo en México sino también en América Latina y el Caribe. Las detenciones arbitrarias, el uso de la fuerza y ​​las ejecuciones extrajudiciales son algunas de las tácticas represivas utilizadas por las fuerzas de seguridad en muchos países para castigar y disuadir a quienes se atreven a ejercer su derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica.

Estábamos temblando de pánico sin saber qué nos iba a pasar. Nos tomamos de la mano y me dijeron: ‘No me quiero morir, tengo toda la vida por delante’

En el caso de Mactumactzá, el estigma y la violencia contra los estudiantes ejemplifican una tendencia más amplia documentada por Amnistía Internacional en la represión de las mujeres que protestan en México, incluido el uso de la violencia sexual como forma de represión por parte de las fuerzas del orden en diversas áreas. País.

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Culpar es otra táctica común utilizada para incitar protestas. Aunque la Fiscalía del Estado de Chiapas finalmente retiró los cargos penales contra 95 detenidos, todavía existe un temor generalizado entre el grupo. Mientras tanto, las violaciones de derechos humanos cometidas por la policía ese día no fueron sancionadas ni siquiera después de un año.

© Escuela Ordinaria Rural Mactumactzá

Las autoridades mexicanas en todos los rincones del país deben cesar sus prácticas represivas contra quienes ejercen su derecho a la protesta. Además, deben realizar investigaciones inmediatas, completas, independientes e imparciales de las denuncias y denuncias de violencia sexual contra las mujeres que participaron en la lucha el 18 de mayo de 2021, y garantizar los derechos de las víctimas a la justicia, la verdad y la reparación.

No debemos permitir que se intimide nuestro legítimo derecho a la lucha pacífica. Levantar la voz para salir a la calle a defender los derechos humanos siempre ha sido un acto de valentía, pero todos podemos hacerlo sin miedo a la venganza.

Erica Guevara-Rosas es la directora para Estados Unidos de Amnistía Internacional.

Edith Oliver Ferretto es directora general de Amnistía Internacional México.

Este artículo fue publicado originalmente en El País