Las sanciones de la UE son un paso hacia la guerra.

Y el líder nacionalista dijo durante su tradicional entrevista con una emisora ​​de radio cercana al gobierno: «Quien interviene económicamente en un conflicto militar toma posición».

“Poco a poco, nos estamos deslizando hacia la guerra”, insistió, preocupado por el atraso en las medidas tomadas para castigar la ofensiva de Rusia en Ucrania.

Viktor Orban también se opone a la propuesta de la Comisión Europea de conceder a Ucrania ayudas por valor de 18.000 millones de euros para el año 2023, en forma de préstamos cuyos intereses correrán a cargo de los estados miembros.

«Hungría no aceptará que los miembros de la UE tomen prestado juntos para ayudar a Ucrania», dijo en una conferencia, según comentarios informados por la agencia de noticias MTI.

Incluso pide que el pago de una suma se divida «justamente» entre los veintisiete. Dijo que Hungría podría ofrecer hasta 70.000 millones de florines (170 millones de euros) en virtud de un acuerdo bilateral con Kyiv.

Mientras mantiene relaciones con Rusia, Viktor Orban condena regularmente la estrategia europea, incluso si vota a favor de todas las sanciones europeas del lado de sus socios.

Para él, esta es la razón principal de los reveses económicos de este país centroeuropeo. La economía se contrajo en el tercer trimestre (respecto al segundo trimestre) y la inflación superó el 20% hasta llegar al 45% en alimentos.

El gobierno lanzó una «consulta nacional» sobre el tema y colocó carteles en el país con un mensaje rodeado por la imagen de un misil: «Las sanciones de Bruselas nos están destruyendo».

El Premier ministre s’est dit prêt à «combattre» un éventuel nouveau paquet de mesures et à faire en sorte que la Hongrie, tres dependante des hydrocarbures russes, en soit «exemptée», as c’est le cas pour l’embargo sur petróleo.

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Orban insistió en la radio: «Ahora estamos proporcionando armas devastadoras, entrenando soldados ucranianos en nuestro territorio, imponiendo sanciones energéticas. (…) Nos hemos convertido en una parte integral» del conflicto.

Concluyó: «Todavía no nos han disparado, pero estamos a punto de convertirnos en guerreros. Europa está jugando un juego muy peligroso».