“Me quedan 80 kg, les doy hasta el último gramo”


“Lo dejé todo, y perdí mi trabajo, mi casa y mis ahorros durante tres años. Me quedan 80 kilos y les daré la onza”, dijo Vincent Fishott a la AFP, sentado en una alfombra en el entrada a una estación en Tokio, no lejos del nuevo Estadio Olímpico.

Este francés de 39 años, que vive en Japón desde hace 15 años, nos asegura que no parará su negocio hasta recuperar a sus dos hijos, un niño y una niña que ahora tienen 6 y 4 años.

De lo contrario, quiere que las autoridades francesas le demuestren que “realmente quieren” defender a sus hijos e “implementar sanciones contra Japón”, que, según él, violan sus obligaciones internacionales.

Su esposa usó el pretexto de la violencia doméstica ante los jueces, pero luego “se retiró”, y hoy la justicia japonesa “no tiene nada que regañarme”, asegura el Sr. Fishot.

La custodia compartida de los niños en caso de separación no existe legalmente en Japón, por lo que el secuestro de los padres es una práctica común y tolerada por las autoridades locales. No hay cifras oficiales, pero las asociaciones estiman que 150.000 menores son víctimas cada año en el archipiélago.

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Entre ellos se encuentran los niños binacionales, como los hijos del Sr. Fishot, quien enfrentó un muro contra las autoridades japonesas y la justicia, recurrió a la justicia francesa, el estado, las autoridades europeas y las Naciones Unidas.

Planea hacer una huelga de hambre día y noche. Si la policía lo persigue, planea continuar en otro lugar.

‘Grito de desesperación’ –

Los miembros de su comité de apoyo en Tokio, que incluye a otros padres extranjeros con la misma situación, deben traer agua, ropa limpia y cargar sus dispositivos electrónicos con regularidad. Se duchará en un gimnasio cercano.

El Sr. Fishot también planea publicar un video corto todos los días en su página de Facebook, explicando el problema en Japón y brindando información sobre su condición física.

Está previsto que el presidente francés, Emmanuel Macron, viaje a Tokio del 23 al 24 de julio para asistir a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos.

En 2019, durante su reciente visita a Japón, Macron se comprometió a trabajar para padres franceses que ya no pueden llegar a sus hijos en Japón, citando “situaciones de angustia totalmente inaceptables”.

Consultada por AFP, la abogada de Fichot en Francia, Jessica Fennell, estimó que su comportamiento extremo fue “un grito de desesperación por un padre que lo ha intentado todo durante tres años para encontrar a sus hijos”.

Fishot es parte de un grupo de diez padres de cuatro nacionalidades diferentes que presentaron una denuncia en 2019 ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. También se abrió una investigación judicial en Francia a finales de 2020 para traer a los menores que habían atacado a su esposa.

“Pero hoy necesitamos importantes medidas diplomáticas”, como llamar al embajador francés en Japón o suspender el acuerdo de “asociación estratégica” entre Japón y la Unión Europea que Francia acaba de ratificar, insistió Anna Fennell. “Sólo medidas concretas pueden obligar a las autoridades japonesas a responder”.