¿Y si nuestro cerebro lo prefiere?

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  • La microbiota intestinal, en la que viven multitud de microorganismos (bacterias, virus, parásitos, hongos no patógenos), afecta a gran parte del organismo, como el sistema inmunitario, el cerebro, el sistema cardiovascular o incluso el sistema óseo.
  • El hipotálamo controla la sensación de hambre, pero también la sed, el estrés y la temperatura corporal.

En Francia, el 17% de la población, o más de 8 millones de adultos, son obesos Ministerio de Solidaridad y Salud. La obesidad es un factor de riesgo importante para muchas enfermedades, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2.

A menudo, las causas del aumento de peso son una dieta rica y la falta de actividad física. Pero, Un estudio publicado en la revista CienciaEl 15 de abril destaca otro factor: la falta de receptores Nod2 en el cerebro de algunas personas, lo que puede explicar por qué siempre sienten hambre. pero por qué ?

Preparándonos para la obesidad gracias a nuestro cerebro

Según los científicos, la respuesta proviene del diálogo entre nuestro cerebro y nuestros microbios intestinales. A lo largo del día, el cerebro y la microbiota intestinal intercambian mucha información, incluida la necesidad de comer. En detalle, es el hipotálamo el que envía esta señal. Pero los científicos señalan que la ausencia o el deterioro del receptor Nod2, que está presente tanto en las células inmunitarias como en las neuronas del hipotálamo, promueve el aumento de peso porque el hipotálamo ya no puede transmitir la información correcta a los microorganismos. Por lo tanto, una persona que ya no tiene un receptor Nod2 o si es disfuncional permanece con hambre incluso si ha comido lo suficiente.

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Un problema de salud pública mundial

Para lograr este resultado, los investigadores realizaron sus experimentos en ratones. Descubrieron que los roedores que carecían del receptor Nod2 comían más que los demás y, por lo tanto, tendían a ser obesos. Hasta el momento, no se han realizado ensayos clínicos en humanos, pero los científicos creen que los resultados pueden ser similares.

Según los autores, su hallazgo podría explicar que algunos pacientes sean más propensos a desarrollar bulimia, diabetes u obesidad. Un importante problema de salud pública porque, según la Organización Mundial de la Salud, 1.900 millones de adultos en todo el mundo tenían sobrepeso en 2016 y 650 millones estaban clasificados como obesos.