Percy recibe sectores en dificultad

El gobierno debe decidir sobre la asistencia continua a las empresas afectadas por la crisis sanitaria.

El lunes 30 de agosto, Bruno Le Maire, rodeado de compañeros responsables de trabajo, transporte, pymes, turismo y cultura, recibe en Bercy a representantes de los sectores de la economía particularmente afectados por la crisis del Covid: hoteles, restaurantes, discotecas, eventos, turismo, transporte, proveedores de material de montaña, pabellones deportivos y distribución Cine, espectáculos en directo y patrimonio.

Desafío: decidir qué asistencia se les brindará a partir del 31 de agosto. Porque Bruno Le Maire anunció el pasado miércoles, durante la Escuela de Verano Medef, el final de la circular “a toda costa”. En cambio, el ministro de Economía quiere un apoyo personalizado para las empresas.

Si bien la recuperación de la economía francesa es evidente (el INSEE espera un crecimiento del 6% para 2021), estos sectores podrían seguir sufriendo la crisis sanitaria y las limitaciones del pasado en particular.

Ajuste por sector y ubicación

Las necesidades reales se ajustarán según el sector y la ubicación geográfica. Encontrar el indicador adecuado será difícil para el gobierno porque las situaciones son diferentes. Según un estudio realizado por organizaciones de catering, el 60% de los restaurantes perdió al menos el 20% de sus ventas entre julio y agosto, cuando más de una cuarta parte se desempeñó mejor que en 2019.

Las ayudas a costes fijos, aplicables a empresas con una facturación superior al millón de euros, están sobre la mesa de negociación. Esa medida debía expirar el 31 de agosto, pero algunos piden que se mantenga.

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Otro punto crucial es el período de reembolso de los préstamos garantizados por el gobierno (PGE). Actualmente, los prestatarios tienen un plazo máximo de amortización de cinco años, con una tasa de interés del 2,5%. Para muchos, este plazo debería retrasarse.

Por último, las discusiones también se centran en cómo medir la disminución de la facturación. Bercy quiere depender de los pagos con tarjeta bancaria, que no es del gusto de los empresarios, para quienes los pagos en efectivo también han caído significativamente.