“Espero que caigas en algún lugar donde no lastimes a nadie”.


“Según las últimas estimaciones que he visto, será el 8 o 9 de mayo”, dijo el secretario de Defensa de Estados Unidos en rueda de prensa.

“En este momento, no tenemos planes de destruir el misil”, agregó. “Esperamos que estén ubicados en un lugar donde no dañen a nadie, en el océano o en algún lugar así, eso esperamos”.

La semana pasada, China lanzó el primero de tres componentes desde su estación espacial, “CSS”, que fue propulsada por un misil Long March 5B. Es el cuerpo de este misil el que aterrizará en los próximos días y nadie sabe dónde.

Después de separar el módulo espacial, el operador comenzó a orbitar el planeta en una trayectoria irregular, perdiendo altura lentamente, haciendo casi imposible cualquier predicción sobre su punto de entrada a la atmósfera y, por tanto, su punto de caída.

Es imposible que ella se desintegre

Podría descomponerse al entrar en la atmósfera, dejando solo escombros limitados para romperse. Y si permanece entero, y el planeta es 70% de agua, hay una buena posibilidad de que el misil se dañe en el mar, pero sin certeza. Por lo tanto, podría chocar con un área poblada o en un barco.

Sin nombrar a las autoridades chinas por su nombre, Austin insinuó que el lanzamiento del misil chino no fue planeado con suficiente cuidado.

“Esto es evidencia del hecho de que, para quienes trabajamos en el espacio, existe – o debería haber – una obligación de operar de manera segura y reflexiva y de tener todo esto en cuenta al planificar las operaciones”, agregó. .

Esta no es la primera vez que China pierde el control de una nave espacial a su regreso a la Tierra. En abril de 2018, el laboratorio espacial Tiangong-1 se desintegró tras su regreso a la atmósfera, dos años después de que estuviera fuera de servicio. Las autoridades chinas negaron que el laboratorio se hubiera salido de su control.

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