Viktor Orban denuncia la posición del «enemigo» de la Unión Europea: «Es mejor que Bruselas comprenda que ni siquiera los comunistas han conseguido hacernos daño»

«La Unión Europea nos está hablando, se está comportando con nosotros y los polacos se están comportando como enemigos», lanzó a una multitud de simpatizantes en una manifestación del Día Nacional para conmemorar el levantamiento de Hungría contra la Unión Soviética en 1956.

«Sería mejor si Bruselas entendiera que incluso los comunistas no lograron atraparnos. Nosotros, David Goliat, habríamos sido mejor evitados», agregó, explicando su apoyo a Varsovia en la lucha contra Bruselas por la independencia de los tribunales y la primacía de Derecho europeo.

Decenas de miles de personas han realizado el recorrido y anteriormente caminaban por las calles de la capital. Entre los manifestantes, algunos vinieron de Polonia, ondeando banderas polacas, e incluso uno de los carteles que proclamaba «Bruselas = Dictadura».

El líder soberano de 58 años, que ocupó el poder de 1998 a 2002 y de forma ininterrumpida desde 2010, debe contar desde la semana pasada con su principal rival Peter Marky G. G., de 49 años, el alcalde conservador y sorpresivo ganador de las primarias estatales. Ferias dominicales.

Los expertos predicen una pelea muy cerrada en abril de 2022, a diferencia de Viktor Urban hace años.

El MPZ también se reunió en Budapest para celebrar el Día Nacional y reunió a unas 5.000 personas frente a ellos diciendo: «¡La gente estaba cansada en 1956 y está cansada hoy!».

Las primarias de la oposición húngara, las primeras de su tipo en el país y un éxito rotundo, han unido a seis partidos de oposición de todas las direcciones en un intento por unir fuerzas frente a un sistema electoral a favor de Orbán y su partido.

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Orbán advirtió a sus votantes sobre un resurgimiento de la izquierda – “solo queda una persona, no importa cómo la desautorice”, dijo – y disipó públicamente la sospecha de injerencia extranjera en las urnas.

«Cuando necesitábamos su ayuda, no vinieron. Ahora no les pedimos nada y están allí», agregó, refiriéndose a los llamados de los occidentales para ayudar a los húngaros en 1956.