Alerta de asociación sobre posibles efectos en las generaciones futuras

Un primer estudio pide a otros. La Sociedad Apesac dio a conocer una publicación científica el lunes que destaca el «efecto transgeneracional de Depakine», un fármaco que tiene graves consecuencias para el feto.

¿Descubrir nuevas consecuencias trágicas? El principio activo de Depakine, que causa anomalías y trastornos del desarrollo en el feto, también podría tener un efecto en la próxima generación, alerta a la Asociación de Víctimas de Apesac el lunes.

Ella esta preocupada por comunicación Del ‘efecto transgeneracional de Depakine’: Una vez que las personas se exponen a esta sustancia (valproato) en el útero de sus madres a adultos, pueden, según la asociación, tener hijos ellos mismos que sean víctimas de malformaciones o retrasos.

Apesac y su fundadora Marine Martin llevan varios años advirtiendo sobre el peligro de la transmisión intergeneracional. Para respaldar estas afirmaciones, Apesac realizó un estudio entrevistando a 108 miembros de la asociación que habían estado expuestos al valproato en el útero (85 mujeres y 23 hombres). Estos 108 adultos tenían un total de 187 niños que no estaban expuestos al valproato. Casi una cuarta parte (23) tiene malformaciones (manos o pies, corazón, riñones …) y casi la mitad (88) tiene trastornos del neurodesarrollo (autismo, problemas psicomotores, déficit de atención …), algunos de ellos acumulativos.

Marine Martin denuncia ‘desprecio’

La epidemióloga Catherine Hill, que ha trabajado con valproato durante varios años, participó en el estudio, que se publicó en una revista médica, Investigación de defectos de nacimiento. A pesar de las limitaciones de este trabajo, en particular el hecho de que se basa en declaraciones más que en diagnósticos establecidos, sus resultados muestran «la necesidad de estudios del efecto de Depakine a través de generaciones».

“Hasta el momento no se ha hecho nada y las autoridades sanitarias han despreciado los datos recogidos por Apesac”, lamenta.

“Este desdén por las víctimas es insoportable”, agrega Marin Martin, el denunciante principal de Depaken. Este fármaco, tomado desde la infancia para tratar la epilepsia, provocó graves complicaciones neurológicas en su hijo, nacido en 2002, y dificultades de coordinación motora en su hija, nacida en 1999.

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El valproato de sodio se comercializa desde 1967 por el laboratorio Sanofi bajo las marcas Dépakine (para pacientes con epilepsia) y Dépakote y Dépamide (para pacientes con trastorno bipolar), así como bajo las marcas genéricas. Esta molécula es responsable de anomalías en 2.150 a 4.100 niños y trastornos del desarrollo neurológico en 16.600 a 30.400 niños, según estimaciones de la Agencia de Seguros de Salud y Medicamentos (ANSM). Las familias de las víctimas han sido acusadas de retrasos en la denuncia de los riesgos, y Sanofi fue acusado en 2020 de «homicidio involuntario» en la investigación penal del caso.